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Siguiendo nuestros reportajes sobre los caminos de Santiago, hoy le llega el turno al  Camino del Salvador,  probablemente el Camino de Santiago más montañoso.

No se dirige a Compostela sino que une León con Oviedo para que los peregrinos que recorren el Camino Francés cumplan el antiguo dicho “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado pero no a su Señor", en referencia a la Catedral de San Salvador de Oviedo.

La reconquista de la meseta, a ritmo más rápido en los dos primeros siglos del segundo milenio, animó a los reyes hispanos a poblar las nuevas tierras con núcleos favorecidos con fueros y donaciones. Y una de las principales herramientas fue el Camino de Santiago. El rey pamplonés Sancho el Mayor redirigió a los peregrinos desde la antigua calzada romana Burdeos – Astorga hacia el sur: desde Pamplona, en lugar de encaminarse hacia la actual Álava los llevó por las nuevas tierras reconquistadas, por el recorrido que hoy es el famoso Camino de Santiago Francés.



Pero el culto a las reliquias, un estallido pasional medieval por ver o tocar reliquias de santos, las “fotografías” medievales de los santos de devoción, convirtió los lugares con reliquias en grandes centros de peregrinaje. Y la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo partía con ventaja, con numerosas reliquias traídas desde Toledo y desde otros lugares, como el Santo Sudario de Cristo, las reliquias de la Vera Cruz, el Cristo Nicodemus y, naturalmente, la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Ángeles, símbolos actuales del Principado de Asturias y de Oviedo respectivamente.

Por tanto, Oviedo se convirtió en un importante núcleo de atracción de peregrinos. Los que iban y venían a Santiago por el Camino del Norte abandonaban la costa cantábrica para acercase a Oviedo. Pero también, muchos peregrinos que recorrían la meseta, dejaban sus pasos hacia el oeste en León para dirigirse al norte, atravesar el puerto de Pajares y descender a Oviedo pues, como se indicaba entonces, quien iba a Santiago y no al Salvador (de Oviedo) visitaba al criado (al Apóstol) pero no a su Señor (Cristo). 



Y así surgió el Camino de peregrinación de San Salvador o del Salvador, que une León con Oviedo. Son 120 kilómetros, un tercio de ellos de montaña, actualmente bien señalizados y con albergues de peregrinos. Desde Oviedo, los caminantes pueden seguir hacia el oeste por el Camino Primitivo o bien dirigirse hacia la costa a Avilés, y seguir desde esta localidad asturiana por la costa por el Camino del Norte.

Es una buena variante, para evitar las aglomeraciones del Camino francés, que se dan especialmente a partir de Ponferrada. En otoño el Camino del Salvador está especialmente hermoso. Los hayedos de la reserva natural de Somiedo y del puerto de Pajares están preciosos y además, con un poco de suerte podremos escuchar la berrea del ciervo macho.



Con las primeras nevadas, el Camino del Salvador quedará impracticable hasta la primavera.

El Camino del Salvador cuenta con seis albergues en sus 120 kilómetros de recorrido, así que salvo sorpresas de última hora, cada día podréis pernoctar en uno de ellos.



Por paisajes montañosos, tranquilidad, y la combinación el Camino Primitivo este es uno de los caminos más bonitos y recomendables.

Para este tipo de Travesías durante los meses fríos hay que contar con un calzado cómodo, impermeable (es lógico que si estamos varios días alguno lloverá) con las HI-Tec Alto Mid WP Women's.

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